Clive Staples Lewis o C.S. Lewis

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Clive Staples Lewis o C.S. Lewis

18/12/2020 Autores de Fantasía 2
C.S. Lewis en su despacho. Con uno de sus textos en la mano.

¡Bienvenidos una vez más a autores de fantasía! Hoy hablaremos de la vida de otro de los escritores conocidos del género fantástico. El creador de la saga literaria Las Crónicas de Narnia, C.S. Lewis.

Clive Staples Lewis nació en Belfast, el 29 de noviembre de 1898. Era hijo de Albert, y Florence. Tuvo un hermano mayor, llamado Warren. A la edad de cuatro años, después de que su perro muriera atropellado, anunció que su nombre sería Jackie, en honor a él. Al principio respondería a ese nombre, pero después aceptó que lo llamaran Jack. Nombre por el cual fue conocido entre sus amigos y familiares. A los siete años, se mudó a «Little Lea», al este de Belfast.

Sus Estudios

La enseñanza de Lewis fue a través de tutores privados en su niñez. Posteriormente fue enviado al Wynyard School, antes de que su madre falleciera. La institución se vio forzada a cerrar sus puertas. El rector fue forzado a ingresar a una institución psiquiátrica. Lewis cuenta que le pondría el sobrenombre de «Belsen». El biógrafo Alan Jacobs especuló sobre cómo la escuela le traumatizó. Haciéndola responsable de desarrollar «fantasías ligeramente sadomasoquistas». Después, asistió al Campbell College. Pero tras unos meses dejó de asistir, por problemas respiratorios. Como resultado, fue enviado a Malvern, tenía un mejor clima. Allí, asistió al colegio Cherbourg House.

En 1913, se matriculó en Malvern College. En esa época abandonó el cristianismo, convirtiéndose en ateo interesado en la mitología y el ocultismo. Desde niño, le fascinó el antropomorfismo animal, enamorándose de las historias de Beatrix Potter. A menudo, escribía e ilustraba sus propias historias. Él, junto a su hermano, creó el mundo de Boxen, habitado y gobernado por animales. Amaba leer, la casa de sus padres estaba llena de libros. Cuatro años más tarde comenzó sus estudios en Oxford, donde, años después, ejerció como profesor de lengua y literatura inglesa. Al año siguiente conoce a J.R.R. Tolkien, con quien funda, junto a Charles Williams y Owen Barfield, el Club de los Inklings para discutir sobre literatura y filosofía.

Siendo un agnóstico declarado, afirmó que fueron dos autores quienes lo movieron hacia el cristianismo: George MacDonald, y G.K. Chesterton con su libro «El hombre eterno». Siendo joven, en Belfast, le aconsejaron que no se acercará a los papistas. En la Universidad, que no se acercará a los filólogos. Pero en una oportunidad, dijo que Tolkien «era ambas cosas». Con Tolkien, trabó una duradera amistad que se vio interrumpida pero nunca rota. Fue un gran apoyo para Tolkien, en cuanto a la creación de su Tierra Media. Lewis le oía sin parar recitándole su novela, al igual que hacían con otras obras. Así que, le alentó a que terminara su obra.

C.S. Lewis y su fe

Muchas ideas de la Trilogía Cósmica, en particular su oposición a la deshumanización, se presentan de manera formal en La abolición del hombre. Se trataba de un libro que, según sus palabras, era su favorito dentro de su propia producción. Aunque reconocía que en general había sido ignorado por el público. En la mayoría de sus novelas incluía numerosos elementos religiosos, también escribió varias obras de tema cristiano.

A pesar de que se crio en una familia religiosa, fue ateo la mayor parte de su juventud. Su separación del cristianismo comenzó cuando empezó a verlo como una tarea, un deber. Adquirió interés en el ocultismo, sus estudios le llevaron a ello. Citaba a Lucrecio como quien tenía el argumento más fuerte a favor del ateísmo. Mientras, en su juventud intelectualmente era ateo, más tarde diría que él estaba «muy molesto con Dios por no existir». En 1929 creyó en la existencia de Dios, aunque peleó fieramente en contra de ella. Después de una larga discusión con Tolkien y con Hugo Dyson, se convirtió al cristianismo. En contra de lo querido por Tolkien, se unió a la Iglesia de Inglaterra.

Aunque era anglicano, sus conocimientos del catolicismo se revelan en algunos de sus escritos. Por otro lado, en su libro Cartas del diablo a su sobrino, el demonio recomienda tentaciones con ciertos pecados para hacer perder la salvación al creyente. Validando la doctrina cristiana del pecado mortal, posiblemente creía en el sistema clasificación de pecados y penitencias. Sin embargo, en el prefacio escribió: «Lectores, os aconsejo recordar que el diablo es un mentiroso. No todo lo que dice se debe asumir como verdad, incluso desde su propio ángulo.»

Joy Gresham, cuyo nombre de soltera era Helen, provenía de una familia judía. Atea y comunista, se había casado a los veintisiete años. Tuvo sus dos hijos en rápida sucesión, pero no todo andaba bien en el matrimonio. Joy puso fin a la relación física con Bill, al tiempo que florecía la correspondencia con Lewis. Nunca se habían visto en persona. Mantenían una fluida relación epistolar, inspirada por la obra literaria y los libros sobre cristianismo de Lewis, por los cuales se sentía atraída.

Matrimonio de C.S. Lewis

Joy se trasladó de su nativa Nueva York a Inglaterra, allí le conoció personalmente. Regresó a Londres donde se alojaba, pero semanas más tarde, Lewis la invitó a un almuerzo en el Magdalen College, Universidad de Oxford. Cuando le fue rehusada a Joy su residencia en Inglaterra, Lewis decidió casarse con ella para que pudiera permanecer en el país. La ceremonia civil que unió a Joy y Lewis, fue acordada como un «matrimonio por conveniencia». En octubre, Joy sufrió la quebradura de uno de sus huesos, resultante de la enfermedad que padecía: cáncer óseo. En una carta redactada en noviembre a un destinatario en Estados Unidos, Lewis escribió: «Podría ser pronto, en rápida sucesión, un novio y un viudo». 

Decidió revelar su casamiento en diciembre, sin dar ningún tipo de explicación adicional, anunció en el ejemplar del periódico The Times publicado en Nochebuena. Los lectores dieron por supuesto que la boda había tenido lugar en diciembre. Tuvo problemas con el obispo por el matrimonio dado que el cónyuge de Joy seguía con vida. Lewis le expuso sus sólidos argumentos para una boda cristiana, pero no cedió.

Entonces supo que uno de sus antiguos estudiantes, el padre Peter Bide, se le acreditaban a veces respuestas milagrosas a sus plegarias de sanación. Los médicos  no daban esperanzas a Joy.  Pidió a Peter que fuera a Oxford, impusiera sus manos a Joy y orara por su salud. Cuando llegó, surgió el tema del matrimonio. Peter escuchó con atención el razonamiento de Lewis y lo consideró sólido dado que por entonces no profesaban la misma fe. Por lo que, sin permiso del obispo local, ofició la celebración matrimonial, al lado de la cama del hospital.

El amor que se prodigaban, era evidente. Lewis declaró que tenía a sus sesenta la alegría que la mayoría de los hombres tienen a los veinte. Entre tanto que Joy escribía a sus amigas que él era un gran amante.​ Ambos se fueron de luna de miel a Irlanda. Con todo, su relación resultó en desilusión Tolkien quien, católico, no apreciaba a Joy, ni aprobaba aquel matrimonio.

Joy logró reponerse por algún tiempo. Aunque no hablaba de ello, consideraba el mejoramiento de su esposa como un milagro. Ella se repuso marcadamente, y disfrutaron de un año sin que la enfermedad se interpusiera en su felicidad. Pero el cáncer retornó de forma agresiva. Viajaron a Grecia, pero no regresaron. Joy sucumbió a la enfermedad en julio de 1960. Lewis escribió sobre ello en su libro titulado Una pena en observación. C.S. Lewis falleció en Oxford el 22 de noviembre de 1963, a los 64 años de edad.

Espero que os haya gustado adentrarnos en la vida de este interesante autor. Animándoos a compartir, a comentar y a suscribiros, para recibir próximas novedades.

 

2 comentarios

  1. […] escritores que hemos tratado en autores de fantasía. En esta ocasión, comentaremos los libros de C.S. Lewis, uno de los grandes autores de […]

  2. […] amistad con C. S. Lewis, en Oxford, con quien discrepaba por su fe. Aun así, acabó siendo uno de sus principales […]