Hablemos de fantasía

Hablemos de Fantasía

Bienvenidos a una nueva sección que, dado al género que me dedico, espero que os guste. La sección se llamará «Proceso escritoril». Su primera entrada «Hablemos de fantasía». En ella,  os hablaré de como me organizo para crear los mundos de fantasía, así como sus habitantes y todos los detalles que dan sentido a la experiencia.

Pero, antes de ello, tenemos que hablar de unos temas importantes para una mejor comprensión. El primero de ellos es, que todo lo escrito en este apartado es plasmado desde la perspectiva de mi experiencia personal. No pretendo con ello hacer un curso de escritura creativa, ni siquiera darme de entendido o hacer de este una web de consulta. También he de decir que, de anécdotas de otros escritores, de sus vivencias, he aprendido mucho. Puede ser, que de las mías se pueda sacar algo de provecho. Lo dejo a vuestro criterio.

El segundo punto,  hace referencia al género literario que me dedico tanto escribiendo relatos, novelas autoconclusivas e incluso sagas. Para entender mi manera de pensar, para comprender cómo puedo llevar a cabo la creación de una obra, debería daros mi visión. ¿Qué es el género de fantasía? ¿Qué tipo de escritor soy? Entre otros conceptos que a muchos os sonarán. Empecemos por:

¿Qué tipo de escritor eres?

Desde hace mucho estamos acostumbrados a clasificarlo todo, por clase, género, tipo, etc. En el mundo de los escritores también. En nuestra profesión suelen dividirnos en dos grandes grupos: escritor mapa y escritor brújula. 

El Mapa hace referencia a ese escritor que todo lo planea, organizado por un detallado sistema. No deja nada al azar, todo está previamente definido para no perder el hilo de la historia que va a narrar. Los detalles de su mundo están tan perfilados que es palpable desde los apuntes previos. No digo que eso sea malo, pero en mi opinión resta un poco a la improvisación, a la hora de escribir. 

Por otro lado, está él Brújula que según varias descripciones es un tipo de escritor que deja todo al imaginario. No planea lo más mínimo, aunque puede llegar a crear una historia emocionante, de las que te atrapan de principio a fin. Con unos personajes que enamoran, tanto como los de un escritor mapa. Este tipo de escritor tiene su punto fuerte, aunque también a la hora de revisar el texto se puede enredar en las correcciones.

En mi humilde opinión, no es bueno estar ni en un lado de esa afilada hoja de navaja, ni en el otro. Con uno te pones muchas restricciones, con el otro puedes llegar a perderte en los detalles importantes de la trama. Respondiendo a la pregunta, generaría un tercer tipo. Una nueva clasificación que podríamos llamar «escritor equilibrado».

El Equilibrado, sería un escritor que organiza o investiga ciertos detalles que influyen en la historia a narrar. Pero a su vez, no pierde ese imaginario libre de acción que le deja navegar libre, sin restricciones autoimpuestas. Eso le facilita llegar al punto que se ha marcado, evitando tiempos excesivos en la corrección de la trama principal y secundarias. Ese sería el punto en el que me ubicaría como escritor.

Como podéis ver, una vez me suelto a hablar me enrollo como las persianas. Pero prosigamos con el tema de esta publicación. Al inicio de esta entrada hice otra pregunta, lanzándola al aire como si nada. 

¿Qué es el género de fantasía?

Si buscáis definiciones de qué es el género de fantasía en la red, podéis encontrar millones de ellas, incluyendo subgéneros. De hecho encontraréis cosas como: Fantasía urbana, Alta fantasía, Baja fantasía, Fantasía histórica, Fantasía heroica, Ciencia ficción fantástica, Fantasía cómica, Realismo mágico, Fantasía oscura… entre muchos otros. La lista aumenta a cada paso que damos dentro del género.

Las diferencias entre ellos son mínimas, pero suficientemente fuertes como para extender una rama más en el árbol de la fantasía entre los lectores del género. Como escritor, no me gusta etiquetarme dentro de uno de los grupos mencionados, o los nuevos que puedan surgir con el tiempo. Escribo fantasía, en el más amplio sentido de su significado.

Tan pronto puedo poner a un elfo con poderes mágicos en un mundo inventado, como a un humano que solo tiene su espada en un mundo futuro muy evolucionado. No es importante la ubicación en sí, un mundo creado, un contexto histórico o en la época actual. Todo ello, a pesar de las posibles luchas entre el bien y el mal, con finales felices o fatalistas, con héroes o antihéroes… Cada palabra escrita, cada historia narrada, está llena de magia, de misterio, de seres sobrenaturales… Todo, forma parte de la imaginación propia, creando lo que llamamos con cariño… Fantasía.