Consejos para Escribir

Consejos para escribir

Consejos para Escribir

Como habíamos prometido en nuestras redes sociales, vamos a abrir un tema apasionante como regalo anticipado en estas fechas navideñas. Lo hemos titulado, «Consejos para escribir». Muchos, pensaréis que confesaremos la fórmula mágica para poder escribir un Bestseller. Pues no es así. De hecho, si conocéis algún escritor/a o habéis leído sobre el tema en otros Blogs, veréis que todos coincidimos en lo mismo. La clave para ser un buen escritor es, aparte de una buena historia, la organización.

Seguro, que algún lector pensará que le estoy mintiendo o dando largas. No, en serio, ser escritor es una profesión que lleva una gran dosis de organización, trabajo duro y disciplina. Muchas horas delante de una pantalla, seguidas de muchas más. Las «musas» ayudan, pero son solo el 1% de lo que conlleva este apasionante mundo que es la literatura.

Lugar para escribir

La estancia donde vamos a pasar horas de trabajo, escribiendo las historias que circulan por nuestra mente, es muy importante. Personalmente, prefiero que sea un lugar libre de distracciones, bien iluminado y con buena temperatura. ¿Por qué digo esto? Por experiencia propia. Cuando empecé a escribir, lo hacía en el salón de casa. Allí, convivía con la familia, con el sonido de la televisión, con ruidos de la calle cercana… Todo eso, me distraía de mi objetivo, haciendo que en muchas ocasiones no pudiese redactar nada más que un párrafo, a veces ni eso. Por ese motivo, aconsejo una habitación sin distracciones, como mucho un hilo musical de acompañamiento.

Aparte de lo anterior, deberíamos contar con una buena mesa de escritorio, sobre la cual pondremos nuestra herramienta de creación, el ordenador. Aseguraros de que le dé luz natural, cuidando la distancia adecuada con la pantalla para no dañarse la vista. La silla debe ser cómoda, evitando lesiones en las lumbares y cervicales. Dicho esto, vamos al meollo del proceso escritoril.

Herramientas para escribir

Comencemos por las aplicaciones que usaremos para organizar todo nuestro material. No olvides que cada idea cuenta. Puede que no cuadre para el relato o novela que estés escribiendo en este momento, pero para un proyecto futuro puede ser que sí.

¿Dónde apuntar todas las ideas? 

Después de probar varias aplicaciones de móvil, la que más me gusto por rapidez, por lo fácil que es de utilizar es Google Keep. Además, también puedes abrirla en tu navegador dado que está unida a la cuenta de Gmail. Pudiendo añadir, borrar y modificar en cualquier momento e incluso insertar imágenes. Una herramienta muy útil para apuntar todo lo que se os ocurra en cualquier momento y lugar.

Proceso de escritura

Una vez tenemos la caja fuerte donde tener nuestras ideas organizadas, listas para ir volando a las páginas en blanco, tendríamos que hablar de otras dos herramientas. Una, es el procesador de textos de Microsoft, también conocido como Word. En el cual podremos estipular el formato de presentación, márgenes, tipo de letra, etc. Pudiendo escribir sobre un archivo casi maquetado, visualizándolo como si de un libro listo para su impresión se tratase. Esté, lo compagino con una página que muchos conoceréis, la web del Nanowrimo. En ella, aparte de tener tu perfil, puedes ponerte metas para tus proyectos. Midiendo el tiempo que quieres dedicar al día, gracias a su temporizador.

¿Dónde guardar mis escritos?

De normal, los guardaba en el disco duro de mi ordenador. Pero a causa de ello, cuando se estropeaba, perdía mucho material escrito. Es por ello, que recurrí a nubes de almacenamiento. Durante el proceso, utilizó Dropbox que permite guardar el proceso de cada día teniendo una copia en la nube y otra en el PC. Una vez tengo el texto concluido, lo subo a mi cuenta de Google Drive, desde la cual lo puedo descargar en cualquier momento que lo necesite. Drive te da la opción de organizar tus textos en carpetas, pudiendo subir todo lo que quieras guardar en él. Al menos hasta 15 GB de capacidad.

Conclusión

Espero que estás pequeños consejos para escribir, os sirvan para sentiros más cómodos a la hora de enfrentaros a la hoja de papel en blanco. Si queréis que ampliemos este apartado dando más consejos, siempre desde mi experiencia, dar me gusta, compartir y comentar. Nos vemos en la siguiente entrada. ¡Felices fiestas!

Hablemos de fantasía

Hablemos de Fantasía

Bienvenidos a una nueva sección que, dado al género que me dedico, espero que os guste. La sección se llamará «Proceso escritoril». Su primera entrada «Hablemos de fantasía». En ella,  os hablaré de como me organizo para crear los mundos de fantasía, así como sus habitantes y todos los detalles que dan sentido a la experiencia.

Pero, antes de ello, tenemos que hablar de unos temas importantes para una mejor comprensión. El primero de ellos es, que todo lo escrito en este apartado es plasmado desde la perspectiva de mi experiencia personal. No pretendo con ello hacer un curso de escritura creativa, ni siquiera darme de entendido o hacer de este una web de consulta. También he de decir que, de anécdotas de otros escritores, de sus vivencias, he aprendido mucho. Puede ser, que de las mías se pueda sacar algo de provecho. Lo dejo a vuestro criterio.

El segundo punto,  hace referencia al género literario que me dedico tanto escribiendo relatos, novelas autoconclusivas e incluso sagas. Para entender mi manera de pensar, para comprender cómo puedo llevar a cabo la creación de una obra, debería daros mi visión. ¿Qué es el género de fantasía? ¿Qué tipo de escritor soy? Entre otros conceptos que a muchos os sonarán. Empecemos por:

¿Qué tipo de escritor eres?

Desde hace mucho estamos acostumbrados a clasificarlo todo, por clase, género, tipo, etc. En el mundo de los escritores también. En nuestra profesión suelen dividirnos en dos grandes grupos: escritor mapa y escritor brújula. 

El Mapa hace referencia a ese escritor que todo lo planea, organizado por un detallado sistema. No deja nada al azar, todo está previamente definido para no perder el hilo de la historia que va a narrar. Los detalles de su mundo están tan perfilados que es palpable desde los apuntes previos. No digo que eso sea malo, pero en mi opinión resta un poco a la improvisación, a la hora de escribir. 

Por otro lado, está él Brújula que según varias descripciones es un tipo de escritor que deja todo al imaginario. No planea lo más mínimo, aunque puede llegar a crear una historia emocionante, de las que te atrapan de principio a fin. Con unos personajes que enamoran, tanto como los de un escritor mapa. Este tipo de escritor tiene su punto fuerte, aunque también a la hora de revisar el texto se puede enredar en las correcciones.

En mi humilde opinión, no es bueno estar ni en un lado de esa afilada hoja de navaja, ni en el otro. Con uno te pones muchas restricciones, con el otro puedes llegar a perderte en los detalles importantes de la trama. Respondiendo a la pregunta, generaría un tercer tipo. Una nueva clasificación que podríamos llamar «escritor equilibrado».

El Equilibrado, sería un escritor que organiza o investiga ciertos detalles que influyen en la historia a narrar. Pero a su vez, no pierde ese imaginario libre de acción que le deja navegar libre, sin restricciones autoimpuestas. Eso le facilita llegar al punto que se ha marcado, evitando tiempos excesivos en la corrección de la trama principal y secundarias. Ese sería el punto en el que me ubicaría como escritor.

Como podéis ver, una vez me suelto a hablar me enrollo como las persianas. Pero prosigamos con el tema de esta publicación. Al inicio de esta entrada hice otra pregunta, lanzándola al aire como si nada. 

¿Qué es el género de fantasía?

Si buscáis definiciones de qué es el género de fantasía en la red, podéis encontrar millones de ellas, incluyendo subgéneros. De hecho encontraréis cosas como: Fantasía urbana, Alta fantasía, Baja fantasía, Fantasía histórica, Fantasía heroica, Ciencia ficción fantástica, Fantasía cómica, Realismo mágico, Fantasía oscura… entre muchos otros. La lista aumenta a cada paso que damos dentro del género.

Las diferencias entre ellos son mínimas, pero suficientemente fuertes como para extender una rama más en el árbol de la fantasía entre los lectores del género. Como escritor, no me gusta etiquetarme dentro de uno de los grupos mencionados, o los nuevos que puedan surgir con el tiempo. Escribo fantasía, en el más amplio sentido de su significado.

Tan pronto puedo poner a un elfo con poderes mágicos en un mundo inventado, como a un humano que solo tiene su espada en un mundo futuro muy evolucionado. No es importante la ubicación en sí, un mundo creado, un contexto histórico o en la época actual. Todo ello, a pesar de las posibles luchas entre el bien y el mal, con finales felices o fatalistas, con héroes o antihéroes… Cada palabra escrita, cada historia narrada, está llena de magia, de misterio, de seres sobrenaturales… Todo, forma parte de la imaginación propia, creando lo que llamamos con cariño… Fantasía.

J.R.R. Tolkien o John Ronald Reuel Tolkien

J.R.R Tolkien, La caida de Gondolin

«El padre del género de fantasía»

Hola a todos comenzamos con la sección dedicada a autores de fantasía y como no podía faltar empezamos por el considerado padre del género, J.R.R.Tolkien. Ante todo, decir que lo expuesto en este artículo viene dado por la información adquirida sobre este famoso escritor, desde diversas fuentes. Abordaremos su vida, pero de una manera mucho más amena de lo que podríamos encontrar en otras webs. Dicho esto vamos a ello.

El padre de la fantasía moderna, que tanto me apasiona, nació en Bloemfontein en enero de 1892. Sus padres fueron Arthur Tolkien y Mabel Suffield. Recibió el mismo nombre que su abuelo, siguiendo la costumbre familiar. Siendo su segundo nombre, Ronald, deseo de su madre, por motivos personales. Reuel, que significa «próximo a Dios», era el segundo nombre de su padre. Ronald sería el nombre por el que le llamarían sus familiares y su esposa. Sus allegados le llamaban John Ronald, «Tollers» o simplemente Tolkien.

Fue bautizado en la catedral de Bloemfontein. Tiempo después, una tarántula lo picó en el jardín de su casa. Tolkien admitió no tener recuerdo del accidente, ni miedo a las arañas de adulto. En febrero de 1894 nació su hermano, Hilary Arthur. Su padre quiso quedarse en África, pero el clima perjudicaba la salud de Ronald. Así que, con tres años, se trasladó con su madre y hermano a Inglaterra. Su padre permaneció en Orange, a cargo de la venta de piedras preciosas para el Banco de Inglaterra. La intención de Arthur era reunirse con su familia, pero murió de fiebre reumática.​ Su muerte dejó les dejo sin ingresos. Su madre decidió llevarles a vivir con su familia a Birmingham.

Ese año volvieron a mudarse, esta vez a Sarehole, una pequeña villa de Worcestershire. A Ronald le encantaba explorar el cercano bosque de la turbera y la aceña, así como las colinas de Clent y de Lickey. Esos lugares inspirarían algunos pasajes de sus obras, junto con otros parajes y la granja de su tía, Bag End. Nombre que utilizaría en sus relatos. Su madre se encargó de su educación y la de su hermano. Ronald era un alumno aplicado. Tenía gran interés por la botánica, sintiéndose cómodo al mirar y sentir las plantas. También disfrutaba dibujando paisajes y árboles, pero sus lecciones predilectas tenían que ver con los idiomas. Su madre comenzó a enseñarle latín a tan temprana edad. Consiguió leerlo a los cuatro años y escribirlo de forma fluida poco después.

Asistió a la King Edward’s School. Participó en el desfile de coronación de Jorge V, siendo ubicado justo al exterior de las puertas del palacio de Buckingham. Fue inscrito en la escuela de San Felipe del oratorio de Birmingham. Su madre se convirtió al catolicismo a pesar de la oposición de su familia. Estos le retiraron toda ayuda económica. Cuando Ronald tenía doce años, falleció su madre. Por mantenerse en su fe, durante toda su vida Ronald vivió convencido de que su madre había sido una verdadera mártir y esto le produjo una profunda impresión en sus propias creencias.

Durante su orfandad, fue educado por el padre Francis Xavier Morgan, un sacerdote católico del oratorio. Este, era andaluz de padre galés, había apoyado a su madre tras su conversión. También había enseñado al joven las bases del idioma español que emplearía en la creación de su «naffarin». El Oratorio estaba casi bajo la sombra de las torres de Perrott’s Folly y Edgbaston Waterworks, que inspirarían las imágenes de las torres oscuras de El Señor de los Anillos. Las pinturas románticas medievalistas de Edward Burne-Jones y la hermandad prerrafaelita, le inspiraron en esa época.

A los dieciséis años, conoció a Edith Mary Bratt, de quien se enamoró. El padre Morgan le prohibió tratar con ella e incluso mantener correspondencia hasta los veintiún años, obedeció al pie de la letra. Mientras estudiaba en el colegio King Edward, formó junto con tres amigos una sociedad semisecreta conocida como la T.C., B.S., las iniciales cuyo significado era «Club de Té y Sociedad Barroviana». Haciendo alusión a su afición de tomar el té en Barrow’s Stores, así como en la biblioteca de la escuela. Después de dejar la escuela, mantuvieron el contacto. Celebraron en diciembre de 1914 un «concilio» en Londres. El resultado de ese encuentro, supuso un fuerte impulso para escribir poesía.

Más allá de las uniones de literatura, estudios y juegos, fluía un propósito mayor. Según John Garth, El origen de la Tierra Media. Su amigo Smith «declaró que a través del arte, los cuatro tendrían que dejar el mundo mejor de lo que lo encontraron»​​. Tolkien declaró que, ellos, «tenían un poder que estremecía al mundo». En 1911, viajó de vacaciones a Suiza. Este viaje lo rememoró en una carta de forma aún muy vívida. En ella, señalaba el viaje de Bilbo a través de las Montañas Nubladas. Basado en sus aventuras con su grupo de doce compañeros de excursión, y en su acampada en las morrenas. Cincuenta y siete años después, recordaba su pena al abandonar las vistas de las nieves perpetuas, «la Silvertine (Celebdil) de sus sueños».

Después de todos impedimentos del padre Francis, la tarde de su veintiún cumpleaños, escribió una carta a Edith para declararle su amor y pedirle matrimonio. Ella estaba comprometida, creía que Tolkien la había olvidado. Se reunieron renovando su amor, tras lo cual ella devolvió su anillo y decidió casarse con él. Tras comprometerse, se convirtió al catolicismo ante la insistencia de Tolkien, y se casaron en primavera de 1916. Antes de su matrimonio, sus viajes le llevaron a Cornualles donde, quedó impresionado por la visión de la singular costa córnica y el mar. Se licenció en el Exeter College, con matrícula de honor en la modalidad «Lingüística inglesa y literatura hasta Chaucer».

Tras su graduación, se unió al ejército para la Primera Guerra Mundial. Se enroló con el rango de teniente segundo, especializado en transmisiones. Fue enviado a Francia con la Fuerza Expedicionaria Británica. Sirvió como oficial de comunicaciones en la batalla del Somme hasta que enfermó por la «fiebre de las trincheras», le trasladaron a Inglaterra. Durante su convalecencia, comenzó a trabajar en El libro de los cuentos perdidos con «La caída de Gondolin». Sufrió varias recaídas. Tras ello fue ascendido al rango de teniente. Cuando le destinaron a Kingston upon Hull, fue a caminar con su esposa por los bosques. Su mujer comenzó a bailar en una densa arboleda de cicutas, rodeada de flores blancas. La escena inspiró el pasaje del encuentro de Beren y Lúthien. Tolkien solía referirse a su esposa como «su Lúthien». Tuvieron cuatro hijos durante su matrimonio.

Su primer trabajo tras la guerra fue como lexicógrafo asistente en la redacción para la primera edición del Oxford English Dictionary. Dedico dos años principalmente a la historia y etimología de las palabras de origen germánico que empezaban por la letra W. Rastreando su origen en el alto alemán, alemán medio e incluso nórdico antiguo. En 1920 ocupó el puesto de profesor sustituto de Lengua inglesa en la Universidad de Leeds. Alcanzó el cargo de profesor, reformando la enseñanza de esta disciplina. Allí, conoció a E.V. Gordon, con quien publicó la que es considerada la mejor edición hasta la fecha de la obra anónima de la Alliterative Revival, Sir Gawain y el Caballero Verde, escrita en inglés medio a finales del siglo XIV.

En 1924 nació su tercer hijo, Christopher, que se encargaría de publicar póstumamente los manuscritos que había dejado en el estudio de su casa. Al año siguiente, regresó a Oxford como profesor de Anglosajón. Fue cuando escribió El hobbit y dos volúmenes de El Señor de los Anillos. Nunca esperó, que sus historias se volvieran populares pero sucedió. En 1937 C. S. Lewis lo convenció para que publicara El hobbit, el cual había escrito para sus hijos.​ El libro atrajo a lectores adultos, alcanzando la suficiente fama para la editorial, George Allen & Unwin. Le pidieron, que escribiera una secuela de la obra. Un año antes del nacimiento de su hija, ayudó a sir Mortimer Wheeler en la excavación de un asclepeion romano, respecto a las publicaciones académicas. Su conferencia «Beowulf: los monstruos y los críticos» tuvo influencia en los estudios acerca del mito del héroe.

Trabó amistad con C. S. Lewis, en Oxford, con quien discrepaba por su fe. Aun así, acabó siendo uno de sus principales correctores, junto con los otros miembros de un club literario que formaron llamado los Inklings. Se reunían los viernes antes de comer en el pub Eagle and Child. Los jueves al anochecer, en las habitaciones de Lewis, para recitar las obras que componían, así como romances y extractos de las obras épicas del Norte de Europa. En su adolescencia, había empezado a escribir una serie de mitos y leyendas sobre la Tierra Media. Echaba en falta una mitología del carácter de la griega, y se proponía inventar «una mitología para Inglaterra». Esa actitud dio lugar a El Silmarillion, originalmente denominado El libro de los cuentos perdidos. Dichos relatos están inspirados en un cuento publicado por Edward Wyke-Smith titulado «El maravilloso país de los snergs».

Programo un viaje en 1957 a Estados Unidos para recibir títulos honoríficos de universidades, como Marquette y Harvard. El viaje se suspendió, Edith había caído enferma. Tolkien se retiró de su cargo en Oxford. C. S. Lewis le propuso como candidato para el Nobel de Literatura, pero el jurado desestimó la propuesta por su «pobre prosa». Publicó la primera edición de El Señor de los Anillos en 1965. Tres años después, se trasladaron a Poole. Fue nombrado doctor honoris causa por varias universidades, vicepresidente de la Philological Society y miembro de la Royal Society of Literature. En 1969, Isabel II le nombró Comendador de la Orden del Imperio Británico. En su honor se fundaron, la Mythopoeic Society norteamericana, la Tolkien Society británica, y decenas de sociedades en múltiples países.

Su mujer murió en noviembre de 1971, con 81 años. Tolkien volvió a Oxford, donde murió casi dos años después en septiembre de 1973, a la misma edad. Se le enterró en la misma tumba que su esposa, situada en el cementerio de Wolvercote. En ella están escritos los nombres de «Beren» y «Lúthien», extraídos de la leyenda incluida en El Silmarillion acerca del amor entre estos dos seres de distinta naturaleza y del robo de uno de los Silmarils.

No pretendía que fuese un artículo tan largo, pero creo que resume bastante bien la vida del escritor, sin meternos en muchas fechas y datos históricos. Espero que os haya gustado, animándoos a compartir, a comentar y a suscribiros, para recibir próximas novedades.

Autores de Fantasía

Vamos a inaugurar una nueva sección en el Blog de la página web, lo llamaremos «autores de fantasía». En este caso se trata de algo que siempre me ha apasionado la fantasía. El género de fantástico ha sido uno de mis favoritos desde muy joven. Tengo varios motivos para ello, alejándome del hecho innegable de que me transportaban a mundos lejos de nuestra realidad donde podía compartir aventuras con miles de personajes. Donde podía recorrer terrenos inexplorados. En los cuales podía vivir la magia de la mano de poderosos hechiceros, dioses y otros seres de poder.

La literatura de fantasía, lleno muchas de mis horas en tiempos de ocio, en mi juventud. Es por ello, que decidí aventurarme a escribir, a crear mundos. Pero, ¿qué hay detrás de estos maravillosos textos repletos de emoción? ¿Qué mentes se esconden detrás de cada palabra, de cada frase, de cada capítulo? Eso es lo que vamos a desvelar en cada entrada de esta sección. Nos adentraremos en la vida de los escritores que nos hicieron vibrar de ilusión. Tras los autores que hicieron que ir a dormir a una hora temprana fuese casi imposible, llegando a leer hasta altas horas de la madrugada.

Algunos de ellos serán muy queridos, conocidos, por todos los que amamos este género. Como por ejemplo, el considerado «padre» de esta rama de la literatura J.R.R. Tolkien o incluso famosos como J.K. Rowling, George R.R. Martín o Neil Gaiman. Pero también los habrá que no sean tan conocidos aunque su éxito en décadas anteriores sea palpable, tanto en sus países de procedencia como fuera de sus fronteras. Siempre, excusándome de antemano, desde un punto de vista personal y tras una exhaustiva búsqueda de sus vidas. Espero que os guste esta sección de blog, animándoos a participar y comentar. Gracias

¿Por qué escribir?

Muchas veces nos imponemos esta misma pregunta. ¿Por qué escribir? Es una duda que a todo artista que utiliza el recurso de las palabras le acosa como un depredador a su presa. Da igual lleves unos días, meses o años incluso, esa pregunta siempre está ahí. Se podría decir que es una constante en nuestra profesión, en nuestra vida. Seguro que no seré el primero que aborda esta cuestión, también estoy convencido de que no seré el último.

Lo cierto es que, de vez en cuando, estás de bajón. Te sientes mal contigo mismo, con el mundo que te rodea. Es en ese momento, en el que te planteas todo lo que conlleva esa pregunta. Muchas incógnitas surgen de esa sola cuestión. ¿Por qué es tan importante lo que hago? ¿De qué sirve? ¿Qué tiene de especial una persona que escribe frases? Entre todas esas dudas, llega la tormenta a la mente despierta. Te planteas todo lo que haces, dudas, intentas justificarlo de una y mil maneras distintas.

Entonces llega un alma lectora que hace que todo lo que te planteas, que todas tus dudas se derrumben. Alguien que, independientemente de su edad, ha disfrutado de lo que has creado con pasión, esfuerzo y dedicación. Alguien valora todo lo que has escrito, encariñándose de lugares, de personajes, sintiendo emociones dispares en cada página. Es ahí cuando se te revela la respuesta a la gran pregunta. Escribo porque me gusta hacerlo. Porque sé que alguien disfrutará de su lectura. Que ese mismo alguien, podrá identificarse con los escritos e incluso puede que en un momento difícil le ayude a olvidarse de sus problemas. Que le ayude a soñar despierto, a ser un poquito más feliz en su día a día.

Creo que por esa razón es importante lo que hago, tambien pienso que sirve de algo. A pesar de seguir teniendo dudas, de si tengo o no algo especial por escribir frases, siento el deber de seguir creando. Por todos aquellos que pueda ayudar en mí caminar, haciéndoles un poco felices. Todo, por poder enfrentarme día a día a un folio en blanco, por construir mundos de fantasía.

Un nuevo comienzo

Os presentamos un nuevo proyecto, un nuevo comienzo, una visión moderna de lo que podría definir como «El concepto Wolfman». Hace muchos meses que he estado intentando hacerme un hueco en el mundo literario con mis escritos. Me introduje en las redes sociales, como hemos hecho todos desde nuestros más tiernos inicios. Cometí errores, muchos, tal vez más de los que me gustaría admitir. Pero esto que acabo de iniciar es diferente, al menos para mí.

Desde hace varias semanas me he estado planteando un cambio. Algo no tan radical como me esperaba aunque, en mi humilde opinión, necesario. Es un renacer hacia la experiencia de ser escritor, un nuevo camino en el que lo que menos importa es tener seguidores. En el que lo fundamental es tener buenos lectores que disfruten de lo que hago tanto como lo hago yo a diario juntando letras en palabras y estas en frases. Un sendero en el que aprender, asimilar conceptos y evolucionar como persona para un fin.

Te preguntarás, ¿a qué viene esto? Pues bien, mi querido lector. Esto es a causa de mis derroteros, de la experiencia de una mente ávida de conocimiento, llena de ilusiones y anhelos por cumplir en su trayectoria. Un ser que no descansa, que hasta dormido se pone metas a las que llegar, pero que por alguna extraña razón no las logra.

Si bien es cierto que conseguí publicar el primer libro con una editorial, hace poco más de un año atrás, eso no lleno el vacío que siento. Un vacío que tiene que ver contigo, con los que te rodean, con los siete mil setecientos millones de personas que habitan en nuestro increíble planeta. Pues mi mayor anhelo, en este nuevo comienzo, es llevar mis escritos a las manos de cada lector de este mundo. Los libros de otros hicieron mucho por mí en el pasado, ¿por qué no hacer lo mismo por las futuras generaciones? Esa es mi determinación, que todos puedan leer mis libros. Que lleguen a cada país, a cada persona. En papel, ebook o audiolibro. En su idioma natal o extranjero.

Es muy probable que me esté marcando una meta demasiado grande o puede que no, no lo sé. Solo tengo claro donde está la cima de la montaña. El camino no está marcado, al menos por el momento, creo. De lo que si estoy convencido es de qué… a través de estas palabras he logrado transmitirte un mensaje, un sueño. Un destino que podremos compartir, juntos, recorriendo cada trecho del viaje. ¡Acompáñame querido lector! Si ese es tu deseo. Sé bienvenido a Wolfman Creations.

Kenji Wolfman